21.12.11

(rant)


Acabe en una de esas juntas introductorias de una empresa multinivel. Y si, muy wow, y salí considerandolo, que venga, hay que ser open mind y shalalá, pero, pues ya que lo piensas no conviene tanto. Pero, no, no entraré en esos detalle.
Pues, me explicaron algo de Padre Rico Padre Pobre. Y, si, suena interesante. Tal vez me de una vuelta a leer el libro, ¡hey! Algo bueno tenía que salir de todo ese rollo que es muy largo. Pero, en un punto, me enseñaron una bonita gráfica de los cuadrantes, Inversores, Dueños, Autoempleador y Empleador.
El caso es que este chavo, muy emocionado, dijo que esperaba que en algún momento todos pudieran ser Dueños o Inversores.
Ahora, les diré algo. Suelo ser muy reservado. Y algo serio. Normalmente, intento procesar toda la información, analizarla, masticarla, así que no suelo contestar mucho. Si siento que falla, lo menciono. Si siento que no falla asiento. Si no estoy seguro, sigo intentando ver por donde va todo.
Obviamente, tal afirmación hizo que me riera. ¡Un mundo donde todos son dueños o inversores! Bueno, si, tal mundo existe, de hecho es una idea que lleva años, se le ocurrió a un señor llamado Karl Marx y es el famoso socialismo.
Y, por eso es que en teoría funcionaba. Y como ya lo dijo Wilde solo funcionaría en un mundo donde ya hubiera alguien que hiciera todo el trabajo sucio y la pobreza fuera virtualmente imposible. Y, bueno, tal mundo posiblemente sea posible, pero aún nos falta mucho trabajar en ello.
Pero, regresando a lo que voy, en tal utopía donde todos son dueños o inversores, ¿para qué quieres dinero?
Pero, bueno, ya divago.

16.12.11

Ciclos.

Es curioso, pero para alguien que en estas fechas se amarga su existencia en la hipocresía que traen estas fiestas, me he dad cuenta que, después de todo, si hay un efecto en mí. Y, pues, dejando fuera que a veces parece que me revuelco en algo que parece amargura y desdén –aunque, no, también aprovecho para saludar y tratar de festejar algo, aunque sea sólo el ver a gente a la que casi no veo.

Así que me agradan las cenas, el ver caras conocidas, no para dar buenos sentimientos y esas cosas, que me gustaría dar siempre buenos sentimientos y esas cosas, pero realmente no me es posible. No porque desee que a la gente le pasen malas cosas, simplemente porque eso de ser cálido y alegre como que no. Aunque, alegre no es exactamente feliz.

Pero, bueno, aunque pienso que sólo es el fin de un año y el comienzo de otro, y me digo que un año no tiene porque ser tan diferente de otro –aunque realmente no sea así,– en realidad, caigo en mucha autoreflexión. Ay, que si, soy reflexivo, y mucho. Muchas veces piensan que soy callado por apatía, o por  que soy aburrido, pero, no, simplemente mastico mucho lo que pienso antes de escupirlo. Bueno, usualmente. Le doy muchas vueltas a las decisiones.

Y divago. Como ahora.

A lo que voy es a que toda este reflexión, todo este analisis de como ha sido el año, y de como me siento, y de lo que quiero y lo que no, me da cierto impulso cuando empieza el año. Crea metas e ideas. No, no como los propósitos de año nuevo, que pocos lo cumplen, y terminan siendo lo mismo cada año: bajar de peso, dejar un vicio, bla bla blá. Un deseo. O algo que prácticamente sabemos que va a pasar, pero no queremos que termine cagado: seguir estudiando, seguir sanos, mantener el trabajo. Bueno, lo último también puede ser la continuidad de un proyecto. Supongo.

Pero, bueno. Recuerdo que cuando empezó 2010 tenía toda la actitud del mundo. Este sería el año. O algo así. Y vaya, fue un buen año. Me diverti mucho. Me la pase en grande. E hice otras cosas que después pague con karma. O tal vez un Nemesis alado llego y cazó. Como fuera. Y acabe ese año bien, pero no tanto. Y entré en más reflexión y así pasé este año. Y vaya, pensé más las cosas, y a donde voy, y a donde quiero ir. Y me dí cuenta que estaba en el camino incorrecto. Bueno, incorrecto suena feo, aunque sea la forma más fácil de llamarlo. Quise tomar el camino más fácil hace un par de años, más atractivo, y me di cuenta que por ahí no quería ir. Y, ahora, he decidido empezar el próximo año con cambios. Cambios de verdad.

Uno, siempre he querido independencia. Pero, realmente no la he buscado.

Para muchas cosas soy y he sido independiente. Podría hincharme el orgullo y decir que pocos jóvenes de mi edad han mantenido un trabajo por el tiempo que lo he hecho. Por lo menos un trabajo como el de dar claes. O un trabajo como el que mantengo ahora. Aún me hace falta mucho, realmente. Esta es la parte en la que puedo culpar a mi familia, pero no lo haré. Mis padres sólo han querido lo mejor tanto para mí como para mi hermano. Han buscado protegernos, y lo han hecho bien. Pero, no quiero depender de ese apoyo. Tengo que lanzarme a ese mundo, aunque sé que es frío y huele feo. Tengo que enfrentarme a la realidad, aunque sé que no me agrada del todo. Parte de mí, quiere pasar por eso. Parte de mí no. Parte de mí entiende que es la mejor forma de entender muchas cosas. De crecer, en cierta forma.

Dos, quiero un tiempo para reflexionar. Solo.

Me agrada esta ciudad, realmente me agrada. Por eso me entristecen los problemas que empiezan. Por eso me alegran las cosas buenas que ocurren. Me agrada que haya gente noble, y me molesta que haya gente no tan noble. Siento que he conocido más gente del primer tipo. Aún así, hay veces que uno se tiene que alejar de todo. Quiero saber que es lo que quiero, y si puedo con eso. Podría entrar en el cliché de encontrarme a mí mismo. Claro, esto trae un problema. Por un lado, quiero estar solo. Por otro lado, siento que me alienado de todos. Podría echarle la culpa a muchas cosas, pero no es algo en lo que quiero basar todo esto. Simplemente, quiero tomar una decisión, pero tampoco quiero terminar siendo un ermitaño. Así que, caigo en este autoexilio. Exilio suena muy melodramatico, ¿no?

Tres, necesito un cambio.

He caído en varias rutinas. Una rutina es sana, da cierta constancia, y sé que el querer evitarla no es lo mejor. Pero, cuando terminas cansado, es que es necesario un cambio. Darme un tiempo, dame un cambio. Y, si, después de darle muchas vueltas, creo que lo haré.

¿Y ahora qué sigue?

12.12.11

Cambios

Nos gusta hacer planes. Muchas veces parece que la vida ees un plan muy, muy, muy largo. Y tú sólo haces tu pedazo del plan para encajar en este plan muy grande.

Todo parece funcionar, hasta que te das cuenta que parece que estas atrapado. O que tu plan no te gusta tanto. O que hay un plan que te gusta más, aunque no encaje en el plan más grande.

Entonces, te deprimes.

Y entonces, hay que tomar una decisión. Seguir, odiar tu vida, odiar tu todo, pero nunca jamás enfrentar el hecho que te has equivocado, podrirte por dentro, mientras por fueras sufres una aparente comodidad.

O cambiar. Enfrentar a la realidad, y ver que todo es más complicado. Salir de tu zona de comfort. Sufrir un poco, nadar contra corriente. Para algunos esto parecera inmaduro. Para otros todo lo contrario.

El éxito no se mide en números, me he dado cuenta de esto.
Y, también, me he dado cuenta que tal vez, sea hora de un cambio de verdad.