23.10.11

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Vamos por un café, le dije a mi mamá. No había café en la casa, y además con todas las cosas que suele estar haciendo era imposible hablar, o por lo menos, tener una plática que terminara en lo que iba a decir.

Ese lugar no. Aquel otro estaba cerrado. Terminamos en una panadería cerca de la casa donde no vendían un café muy malo. Hablamos. Pasamos por muchas cosas. ¿Y en qué piensas? En mi futuro y a donde va. Y antes de decir que parecía que había escogido el camino incorrecto, cambiamos de tema. Esto era más difícil de lo que parecía. Bueno, de por sí sonaba difícil. ¿Pero, cómo más? ¿A la hora de la comida? Ahh, si, mamá, creo que matemáticas no es la mío, o bueno, no es lo que quiero ejercer, pásame la sal. No, había que decirlo entonces.

Cuando tu abuela murió, tu abuelo prefirió que tu tío se fuera a la capital [del Estado], no quería que terminara como uno de tus tíos, siempre dependiente tu su madre y sus hermanas. Esa parecía ser una buena entrada. Y...¿no crees que yo puedo necesitar algo parecido? Sorpresa, ¿qué más esperar? Tal vez algo de culpa. Pero...es lo que ahora necesito. Necesito un tiempo a solas.